Mucho antes de convertirse en un restaurante, nuestra historia comenzó en la cocina de María López, originaria de Arcelia, Guerrero, México.
Lo que inició como pedidos para familiares, amigos y eventos especiales fue creciendo gracias a la confianza de quienes probaron sus tamales y comenzaron a recomendarlos. Hoy, esa tradición continúa con su hija Francelia Arteaga y su hijo Carlos, preservando el sabor auténtico que ha acompañado a nuestra familia durante años.